Os voy a contar mi Relato Gay. Trabajo como auxiliar de enfermería en una residencia de personas mayores y me cambiaban del turno de noche en la mañana y yo suelo llegar muy pronto. 

Mi primer día de mañana, llego en el vestuario a cambiarme y me encuentro con el cocinero. Es un chico con tatuajes y fumeta, el típico malo de barrio que también suele llegar temprano.

Cuando me cambio me mira y me dice que tengo un buen culo mejor que el de su novia… A mi me entró la risa nerviosa y no sabía que contestarle, así que me fui arriba a tomar el café.

Al día siguiente fui más temprano y justo al entrar por la puerta vuelvo a coindicir con él. Bajamos a los vestuarios y se empieza cambiar. Veo que no lleva ropa interior y no pude evitar fijarme en su polla.

El se da cuenta que me estaba empalmando, se ríe y me pregunta si no desayuné, que tenía preparado mi desayuno cogiendo su rabo con la mano.

No tuve más remedio que bajarme y empezar a comerle la polla. La situación se nos estaba yendo… El morbo se apoderaba de nosotros, nos besábamos, nos comíamos el culo, hasta que sin mediar palabra me la mete y me folla con muchas ganas.

Cuando está apunto de correrse se la saca, me la mete en la boca y me llena leche calentita haciendo que me la tragase toda.

Al final de ríe y me dice que se había dado cuenta que el café que tomo en el descanso es solo y que necesito tomar leche porque tiene muchas vitaminas 🙂

Desde entonces, siempre que coincido con el por las mañanas me da lo mío  y trabajo con más alegría .

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