Relato Gay – Noche de sexo con el albañil

Soy un chico bisexual de 25 años y aunque mantengo relaciones sexuales frecuentemente con mujeres, de vez en cuando no puedo resistir la tentación de comerme un buen rabo. En el siguiente relato gay os contaré lo que me ha ocurrido recientemente.

No tengo candidatos fijos, cada vez que veo a alguien con uniforme; militares, policías, guardias de seguridad o incluso de alguna profesión como mecánico o albañil, no puedo evitar dirigir la mirada hacia su paquete. Esto fue lo que me ocurrió…

Hace un par de meses me cambié a una urbanización de Madrid, la cual aún no está terminada y muchos de las viviendas unifamiliares están en obras. Durante este tiempo vivo solo, y poco a poco me van trayendo los muebles ya que tengo lo básico: cama, sofa, tele y cocina. Normalmente llego a casa hacia las siete, y suelo ver al portero, pero como está dentro de la garita, no me alegra mucho la vista. Pero el viernes pasado, cuando llego, veo que hay tres albañiles trabajando en el chalet de al lado, y hasta que no meto el coche en el garage, no puedo evitar mirarles el paquete.

Uno me llama mucho la atención, es un chico bastante guapo,rubio, alto y parece que es de un país del Este. A la semana siguiente, cuando le veo paro un poco el coche y pienso como sería follar con él. Casi siempre lleva unos pantalones cortos azules y una camiseta de tirantes blanca. A pesar de que los pantalones son anchos, se le marca un buen paquete. Así transcurrieron las primeras semanas.

Uno de los últimos días de la semana pasada, decidí sacar mi perrita a pasear y me fui hasta el final de la urbanización. Se había echo de noche pero hacia muy buena temperatura, y las farolas alumbraban bien la calle. Tenía cierta esperanza en ver a una pareja hetero a la que pillé follando en el coche hacía unas semanas por esa zona. Tras andar un poco más, me volví y de repente mi perra se metió dentro de uno de los chalets que están en obras. Entré corriendo, no se veía nada. De vez en cuando me golpeaba los pies con sacos de arena o cemento… cuando de repente escuché una voz

«¿Qué haces aquí?»

Giré la cabeza y vi como se acercaba alguien con un cigarro en la boca.

«Te he dicho que qué haces aquí, o me contestas o te pego un palizón«

Le empecé a explicar lo ocurrido y su tono de voz se notó mas tranquilo en la respuesta:

«Ah, creo que está en el sótano, pero no podemos bajar porque no hay escalera, así que tendrás que volver mañana a por él«

Se acercó junto a la ventana, y con la luz de la calle vi que era el albañil que me traía loco. No entendía muy bien porqué seguía allí cuando sus compañeros ya se habían marchado, así que le pregunté que hacia en esa casa. Me contestó que además de albañil, le pagaban un extra por cuidar la casa por la noche, ya que no le importaba dormir ahí. Preguntó si no me importaba hacerle compañía, puesto que llevaba 3 semanas así, y por las noches se aburría bastante. Me contó que una vez vino su novia y se la folló en el coche, pero que un tío les vio y les cortó el rollo. Yo me confesé autor de tal crimen, y entonces él me dijo que debería pagarlo de algún modo.

Yo me reí un poco. Entonces me pidió que acompañara a lo que era su dormitorio. Estaba en el garaje, tenía un colchón de matrimonio, que se veía algo mugriento, junto con una radio y una nevera de camping. También tenía una caja con revistas, pero como no había luz, dudo mucho que leyera algo. Sacó un vaso de mini, una botella de ron y nos pusimos a beber y hablar de todo un poco. Se hizo un porro y me ofreció fumar, cosa que acepté, porque esos regalos no se desprecian.

Cuando ya habíamos bebido un par de minis entramos en materia. Le pregunté cómo aguantaba sin hacer nada todas las noches. Me dijo que su novia le hizo un par de visitas, y se la follaba, como el día que les vi. Pero llevaba ya dos semanas sin venir. Sacó unas revistas de la caja y me dijo que las miraba, hasta que se le rompió la linterna anteanoche. Yo las vi al contraluz y vi que eran pornos, incluso tenían escenas bisexuales.

Seguimos hablando y el se dió cuenta que me había empalmado. Me dijo:

«No te cortes, a mí me pasa lo mismo, me hago una paja y punto«

Yo solté la revista, pero seguía sin bajarme la polla, entonces él sin mediar palabra me metió la mano en el pantalón y comenzó a pajearme. Yo sentado en el colchón no decía nada. Aguanté poco tiempo y me corrí. Él sin decir nada se limpió en mis pantalones. Entonces me dijo:

«Te hago una paja hoy, y la otra semana me jodes una follada con mi novia. Creo que me debes algo«

«Te la puedo chupar, al tiempo que ponía la mano sobre su paquete«

Me dijo que sí, pero que quería estar cómodo. Se quitó la ropa. Cuando le vi desnudo, flipé. Tenía un pollón y aún no estaba empalmado. Era delgado y aunque no estaba musculado, se veía que se cuidaba.

Cuando se acomodó y se echó en el colchón, me agaché y empecé a comerle el rabo. Le chupaba la polla, los huevos, incluso el culo, él gemía fuertemente. Me cogió la cabeza con las manos y utilizó mi boca como si fuera un culo. Yo estaba a punto de explotar de nuevo. Le chupaba su vientre duro y sus piernas para que durase más. Y vaya si duraba. Tenía la polla como un mástil, y sin señales de fatiga.

Tras 20 minutos de mamada comenzó a moverse y me decía que siguiese chupando mientras se corría. Yo obedecí y como recompensa obtuve una de las mayores corridas que había tenido desde hacía años. Cuando terminó me puse a su lado.

El aún no había terminado, y se puso encima mía comenzando a mover su polla junto a la mía. A él se le volvió a poner dura. Le vi la intención cuando bajó la mano para colocar su polla en mi culo. Yo le dije que no me gustaba mucho que me follaran, que era activo, pero a el no le importó y siguió insistiendo hasta que me metió su gran rabo en mi culo. Empezó a follarme fuertemente. Me agarraba del cuello y a veces me pegaba un bofetón. Estaba a mil y estaba a punto de correrse nuevamente hasta que pegó un alarido y se volvió a correr.

Se tumbó a mi lado y me dijo que podía volver mañana a por el perro cuando quisiese. Yo me levanté me vestí y me fui.

Al día siguiente me fui a primera hora a por el perro. Él me vio y me lo llevó hasta la puerta invitándome a que pasara cualquier noche por allí.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Francisco Escobar Sepúlveda dice:

    Muyyyy buena historia los felicito GRACIAS por publicar

  2. Jean dice:

    Joder vaya relato!!! Me eh puesto como una moto jajaj

  3. Danny Laurent dice:

    Este fue muy bueno, estoy empalmado

  4. Yo dice:

    Me parece muy feo que dejes a tu perro solo una noche por un polaco eso es de ser muy cabron

  5. Javi dice:

    Que morbazo. Dime en que urbanización es para alquilarme una casa allí.

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