Cuando todo esto ocurrió, yo tenía 18 años. Mido 1,80 m. y soy de piel morena, pero como estaba haciendo el servicio militar, tenía buen culo y abdominales. Mi hermano tenía 22 años, más musculoso que yo,  y con un culazo perfectamente grande y velludo. Su polla igual que la mía unos 18 cm y bien gruesa.

Ese día era sábado, yo llegue cansado del servicio militar, cene, me acosté con mis hormonas alborotadas y me coloqué unos pantalones cortos, que hacían que se viese mi trasero bien apretado. Por aquel entonces compartía habitación con mi hermano y las dos camas quedaban en frente.

Yo me encontraba durmiendo plácidamente y en mis sueños añoraba poder tener una polla entre mis manos, boca o preferiblemente en mi culo. En ocasiones me metía los dedos para poder calmar mis ganas, pero por miedo no accedía a buscar esa clase de encuentros con hombres. Primero porque tenía novia y segundo porque pensaba que era una idea descabellada en una familia tan conservadora como la mia.

Eran como las dos de la madrugada y como de costumbre, llegó mi hermano borracho, pero esta vez, no entró solo. El novio de mi mejor amiga vino a quedarse en su misma cama porque había perdido las llaves.

Yo sencillamente me hice el dormido, pero realmente estaba mirando hacia  ellos. Encendieron la luz, yo con los ojos entreabiertos miré hacia su cama donde nuestro amigo se sentó y se quedó medio tonto mirando mi trasero. Mientras, mi hermano se estaba quitando la ropa. Apagó la luz y se acostó al lado de él en bóxer.

En ese momento yo abrí bien los ojos ya que la luz que entraba por la ventana iluminaba justamente la cama. Se veían en perfecto estado sus cuerpos, mi hermano se acostó boca arriba como esperando algo y nuestro amigo se acostó de lado hacía el cuerpo de mi hermano.

Cuando lo vi, no lo podía creer, la mano de nuestro amigo estaba encima del bóxer de mi hermano sobándole la polla, quien solo se dejaba acariciar. Mi hermano deslizó su mano y le agarró la cabeza obligándole a que se le chupara.

Mientras, mi hermano le metió sus dedos en su culo moreno hasta que se levantó y se le puso encima clavándole el pollón.

Yo estaba totalmente excitado y no paraba de sobar mi rabo, hasta que nuestro amigo dijo:

– “Para, que me duele”.

Mi hermano haciendo caso omiso se lo metió de una sola vez y escuche un gemido de dolor y placer. Siguió follándole, cada vez más rápido, hasta que se escuchó un gemido más profundo y se corrió. En ese mismo momento yo también me corrí. Mi pulso se puso a mil, me corrí añorando que un día me follara así.

Al día siguiente, domingo, nuestro amigo se había ido y mi hermano estaba solo en la cama. Me levanté y lo vi con esa polla a reventar. Majestuoso paquete que por primera vez me excitaba, pero ese día yo no dije nada y él se levantó para hacer sus cosas.

En mi mente permanecieron las imágenes y los sonidos de la noche anterior.

Ese día me fui a dormir temprano mientras él veía la televisión en el salón. Yo excitado empecé a tocar mi paquete apretado con mi polla a mil y a pasar uno que otro dedo en mi culo. Por el calor agobiante del verano bajé al piso de abajo a por agua, pero lo hice despacio y sigilosamente.

Cual fue mi sorpresa cuando me encontré a mi hermano en la silla frente al televisor viendo una porno con la polla en su mano. Le empecé a mirar a escondidas mientras se masturbaba. Él sintió algo a sus espaldas y notó que yo estaba ahí, por lo que decidí irme para la habitación. Apagó la televisión, se fue a la habitación, se bajó los pantalones y… vi todo ese pollón en mi cara.

No lo podía creer, tenía a mi hermano con la polla fuera frente a mi cara. La luz de la luna entraba por la ventana abierta, lo que me permitía poder contemplar y disfrutar de mi hermano. Se acostó a mi lado y no dude ni un segundo en bajar a mamársela hasta la garganta, mientras él me masturbaba.

Le abrí las piernas y empecé a chuparle el culo, hasta que no aguanté más y me senté encima de ella. Iba despacio, metiéndomela y gimiendo en silencio. Él después se puso encima y me dio bien fuerte como cualquier macho a su mujer. Yo sentía que me explotaba el culo y todos mis deseos se estaban cumpliendo.

Por si fuera poco, me puso a cuatro patas de tal forma que lo sentía más. Mi hermano en mi espalda y yo casi de rodillas en el suelo mientras él me daba como un loco, hasta que sentí que se iba a correr y un chorro espeso de semen invadió todo mi culo mientras yo también me corría. Mi hermano salió al baño y se limpió.

Ninguno dijo nada.

Fue un episodio que nunca se me olvidará, y hoy, después de 10 años, solo nos queremos como hermanos, nunca hemos vuelto hablar del tema y nunca se volvió a repetir. Esta fue mi primera experiencia sexual gay.

Desde entonces soy gay y mi hermano se ha casado y tiene una familia.




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